viernes, 23 de noviembre de 2018

Klartelera 22-11-2018

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  1. Bergman, su gran año (30 min)
  2. Colette (52 min)
  3. Malos tiempos en El Royale (1:01 h)
  4. Mi obra maestra (1:10 h)
  5. El desentierro (1:23 h)
  6. Bienvenida a Montparnasse (1:32 h)
  7. Ni distintos ni diferentes: Campeones (1:38 h)
  8. Trenk, el pequeño caballero (1:43 h)
  9. Condorito: La película (1:45 h)
  10. Cuando yo no esté (1:46 h)
  11. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (1:50 h)
Recomendaciones (1:52 h): Bergman, su gran año, Colette, Malos tiempos en El Royale, Mi obra maestra, Fahrenheit 11/9, Dogman, Infiltrado en el KKKlan, El árbol de la sangre, Un día más con vida, First Man (El primer hombre), Climax

9 comentarios:

D.F. Marin dijo...

Como va a salir lo que suele salir de Bertolucci, varios puntos:
- El propio director reconoce que no aviso a la Maria Schneider y que era una ocurrencia de machitos de bar que tuvo con el Brando mientras desayunaban.
- No hubo violación a la actriz, pero si se le presionó a hacer una escena no pactada basicamente para joderla y cabrearla.
- La excusa "artística" del director es una mierda. Es como apuntar a un actor con una pistola real para que su pánico sea más creible. Si no te gusta como trabaja tu actor, cambialo, pero no te dediques a putearlo con la excusa de deslumbrarlo con tus teorias de cuñao como el típico jefe tocapelotas. Más aun a una actriz primeriza con 19 años.
- El director dice que se siente mal pero que hizo lo que debía hacer. Lo más probable es que la escena hubiera salido igual, pero arte, que lo justifica todo, no hace falta más que pasarse por los museos y ver a algunos autores...

D.F. Marin dijo...

Por cierto, Marlon Brando, que era un amor como Klaus Kinski, le hubiera reventado la cara a Bertolucci en una situación similar. Imagino que eso también condicionó al director, saber a quien le puedes hacer que cosa en base a la relación de poder que tengas.

D.F. Marin dijo...

Todo esto sin perjuicio de las películas en sí mismas. No me atrevo a hacer un juicio general sobre el director porque solo he visto un par de películas suyas y aunque con buena factura no acabe de entrar en el ritmo (El último emperador) y en otra en los personajes (El último tango en París), no se si por verlas fuera de su tiempo o por toda la matraca de que eran obras maestras y trasgresoras, y bla. Como no creo que se le considere tan relevante por nada, me dejo ilustrar por los klarteleros, que sabeis del tema con base y me autoprometo hacerme una maraton de su obra si el tiempo me lo permite.

Sergi R. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sergi R. dijo...

Hola Marin:
Sobre lo que comentas, creo que es interesante separar a la obra de la persona. Como comentó Juan en el último programa, cuando habló de Morricone y de lo penoso que resultaba su trato con sus colaboradores.
Se tiende a crear un personaje, de una sola pieza, equiparando la calidad de la obra con la persona. En ocasiones esta gratificante circunstancia se produce, pero en otras no.
Bajo mi punto de vista, este es uno de los errores típicos que se producen al mitificar a un autor.
Ya que aquí hablamos de cine, además de bicicletas, vecinos sin escrúpulos, energía y políticos de serie z, existe una amplia filmografía que desmonta la imagen beatifica del "artista": Amadeus, Mi nombre es Peter, Splash…
Salud!

D.F. Marin dijo...

Por supuesto, de hecho en el caso de Morricone creo que ni se está hablando de su obra en si mismo en los medios, sino de las cosas más "escandalosas" que se puedan derivar. Por otro lado a veces esta bien saber más del autor para enmarcar su obra, a mi me sorprendió por ejemplo el tema del escritor Orson Scott Card, que lo que le he leído no iba relacionado con el tema pero saber que es un mormón radical y apoya economicamente a grupos homófobos me hizo dudar de si podria afrontar su obra como algo despegado del autor.

D.F. Marin dijo...

"En el caso de Morricone" ¡quería decir Bertolucci! Que estan muy pesaos con que si pelis guarrindongas y mantequilla.

Sergi R. dijo...

El caso que comentas de Orson Scott Card no me sorprende lo más mínimo.
En la novela “El Juego de Ender” el protagonista se presenta poco menos que como un mesías con un don natural para “el arte de la guerra”. La historia describe la instrucción militar de Ender y como gracias a sus enormes dotes estratégicas consigue salvar a la humanidad de los insectores, los extraterrestes chungos de toda la vida.
La novela la leí en la adolescencia, medio engañado al haber obtenido los dos premios más importantes de la CF (Nébula y Hugo). Me pareció una mala copia de una mala novela, concretamente de “Tropas del Espacio”, otra obra muy reconocida (de ésta al menos se hizo una película muy cachonda).
A estas alturas, Orson Scott Card no debería engañar a nadie.

D.F. Marin dijo...

Bueno, Heinlein era militarista y conservador... el padre Pio los cria y ellos se juntan. Con Paul Verhoeven nunca se cuando empieza la ironía y cuando va en serio, pero hay que reconocerle que sabe hacer cosas distraidas. Por lo que sé, en libros posteriores de Card ya empieza a meter directamente temas religiosos, yo me quedé en El juego de Ender, que no me gustó nada en general, mucho rollo machito, bullying,etc. todo para una historia que era basicamente un chiste sobre videojuegos y que daba apenas para un relato corto (aparte que "The Last Starfighter" se sacó el año antes y era la misma idea más desarrolada y menos desagradable). Lo que no caí es que pudieran haber rollos de homofobia religiosa.